Una intensa confrontación política y mediática ha estallado entre el gobernador de Puebla, Alejandro Armenta Mier, y el presidente de Grupo Salinas, Ricardo Salinas Pliego. El conflicto, que escaló rápidamente a las redes sociales, involucra acusaciones mutuas que van desde el intento de extorsión publicitaria hasta el uso político y financiero del equipo de fútbol local, el Club Puebla.
El detonante: Un contrato de 2 mil 350 millones de pesos
De acuerdo con fuentes del Gobierno del Estado de Puebla, la tensión se originó luego de que la administración de Armenta rechazara una propuesta de convenio publicitario por parte de TV Azteca, cuyo monto ascendía a los 2 mil 350 millones de pesos.
Ante la negativa estatal de firmar dicho contrato, el mandatario poblano denunció públicamente que la televisora inició una campaña de desprestigio y difamación en sus espacios noticiosos con el fin de presionarlo. Por su parte, Ricardo Salinas Pliego respondió de forma agresiva a través de su cuenta en la red social X (antes Twitter), lanzando duros calificativos contra el gobernador y asegurando que la molestia del mandatario se debe a que “no los pudo comprar”.
“Contratos leoninos” y el destino de “La Franja”
El segundo frente de batalla se disputa en la cancha deportiva e inmobiliaria. El gobernador Alejandro Armenta arremetió contra la gestión que Grupo Salinas ejerce sobre el Club Puebla, equipo que opera en el Estadio Cuauhtémoc, inmueble propiedad del patrimonio estatal.
Armenta calificó las condiciones actuales de la concesión como un “contrato leonino” que perjudica los intereses de la entidad. Asimismo, acusó públicamente al magnate de utilizar al club como una “caja chica” y de “prostituir el deporte” al desmantelar el plantel de forma recurrente mediante la venta de sus mejores jugadores sin reinvertir en la escuadra local.
En respuesta, el empresario y la directiva de la televisora tacharon las declaraciones del mandatario como “ignorantes”, defendiendo que el fútbol profesional es un negocio estrictamente privado. Salinas Pliego llegó incluso a ironizar sobre la posibilidad de mudar la franquicia de “La Franja” a otra sede de la República Mexicana si la administración estatal continúa interfiriendo con sus operaciones.
Escenario de incertidumbre
Hasta el momento, el conflicto se mantiene en un punto muerto que amenaza tanto las relaciones institucionales de la entidad con uno de los grupos empresariales más grandes del país, como la permanencia del fútbol de Primera División en la capital poblana. Analistas políticos señalan que este enfrentamiento pone de manifiesto la creciente tensión entre los gobiernos de la llamada “Cuarta Transformación” y los intereses de los grandes consorcios mediáticos en México.
